De Pueblo Nuevo a Siuna: 51 años de talabartería y una vida construida entre cuero, esfuerzo y perseverancia
Hay oficios que se aprenden por necesidad y terminan convirtiéndose en una forma de vida. Para José del Carmen Moreno Lira, originario de Pueblo Nuevo, Estelí, la talabartería comenzó cuando todavía era un joven que se resistía a estudiar y su padre decidió buscarle un camino que le permitiera aprender un oficio.
Hoy, a sus 61 años de edad, don José del Carmen suma 51 años dedicado a la talabartería, un oficio que aprendió en Estelí y que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en el sustento de su familia y en una de las actividades que le han dado identidad durante buena parte de su vida.
Un oficio que comenzó con un curso
Su historia con el cuero comenzó cuando su padre, preocupado porque su hijo pudiera quedarse en la vida sin estudios ni un oficio, decidió ingresarlo a un curso de talabartería en Estelí.
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Lo que inicialmente pudo parecer una obligación terminó despertando en el joven José del Carmen un interés que se transformaría en su principal oficio.
Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con las formas rústicas de la talabartería de aquella época, entre ellas el conocido “zapato burro”, muy utilizado durante los años 70.
Desde entonces, el aprendizaje, la práctica y los años de experiencia fueron perfeccionando una técnica que hoy se refleja en cada pieza que sale de sus manos.
De Jinotega a Siuna, siguiendo una historia de amor
Hace 25 años, José del Carmen llegó a Siuna después de una travesía que comenzó en Jinotega.
En ese departamento conoció a quien posteriormente se convertiría en su esposa, Ulda Idalia Castilblanco Palma. Juntos decidieron emprender el camino hacia esta zona del Caribe Norte en busca de nuevas oportunidades.
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Su primera parada fue la comunidad de Puerto Viejo, donde permaneció aproximadamente un año y medio. Posteriormente se trasladó a El Naranjo, donde permaneció durante tres años.
Después vivió cerca de dos años y medio en Chilamate Kum, antes de establecerse finalmente en Siuna, municipio donde su oficio encontró un nuevo escenario para continuar creciendo.

Un taller que llegó a tener siete trabajadores
Durante sus años de trabajo, don José logró construir un taller que llegó a contar con siete trabajadores. Sin embargo, la vida también le presentó uno de los golpes económicos más difíciles de su trayectoria.
En un negocio relacionado con la compra y venta de ganado, decidió invertir parte de sus ahorros y utilidades. En aquella operación perdió alrededor de 7,500 dólares, situación que estuvo a punto de provocar la pérdida de su taller.
El golpe significó prácticamente comenzar de nuevo.
Actualmente trabaja prácticamente solo, pero mantiene la esperanza de que el tiempo y su experiencia le permitan recuperar la estabilidad que alguna vez alcanzó y volver a posicionar su taller.

Monturas, botas y zapatos hechos a mano
Las manos de don José producen una amplia variedad de artículos. Entre sus principales trabajos se encuentran monturas, botas, zapatos, zapatos ortopédicos para personas con pie plano y fajas, además de otros productos elaborados de acuerdo con las necesidades de cada cliente.
La variedad de diseños y materiales permite que los precios sean diferentes según el tipo de pedido. Algunas piezas parten desde aproximadamente 3,000 córdobas, mientras que otros trabajos pueden superar los 10,000 córdobas.
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En el caso de las monturas, los diseños más elaborados pueden alcanzar valores de hasta 1,000 dólares, especialmente los estilos mexicanos que incluyen sus accesorios completos.
Su trabajo ha logrado conquistar clientes no solamente en Siuna, sino también en diferentes municipios y regiones del Caribe y el norte del país, entre ellos Puerto Cabezas, Waslala, Mulukukú y Río Blanco.
El oficio que permitió sacar adelante a su familia
Más allá del valor económico de cada producto, para José del Carmen la talabartería representa la historia de una familia.
Desde este oficio ha logrado sostener su hogar y contribuir a la preparación y formación de sus tres hijos, convirtiendo el trabajo aprendido hace más de cinco décadas en una herramienta para construir oportunidades para las siguientes generaciones.
Hoy, mientras continúa trabajando en su taller, don José mira hacia atrás y encuentra una vida marcada por el aprendizaje, los viajes, el esfuerzo, las dificultades y la perseverancia.
De aquel muchacho de Pueblo Nuevo que inicialmente se resistía a estudiar nació un talabartero que lleva 51 años transformando cuero en monturas, botas, zapatos y otros productos.
Y después de 25 años de haber llegado a Siuna, su historia continúa escribiéndose entre herramientas, cuero y trabajo, con la esperanza de volver a levantar aquel taller que alguna vez llegó a tener siete trabajadores.
José del Carmen Moreno Lira es, en definitiva, uno de esos hombres cuyos oficios también cuentan la historia de los pueblos: personas que llegaron desde otras regiones, echaron raíces en Siuna y con sus manos construyeron una vida que hoy forma parte de la identidad productiva y comercial del Triángulo Minero.

