Desde el Alto Wangky hasta Siuna: dos jóvenes miskitos luchan por convertirse en médicos de sus comunidades
Desde comunidades indígenas del Alto Wangky y Bocay, dos jóvenes miskitos emprendieron un largo camino hasta Siuna con un propósito que va más allá de obtener un título universitario: formarse como médicos y regresar a sus territorios para contribuir a la atención sanitaria de sus pueblos.
Se trata de Betson Salvatierra, originario de Walakitang, y Kary Weingner López Fedrick, de San Andrés, quienes decidieron salir de sus comunidades para estudiar Medicina y enfrentar los desafíos que implica formarse profesionalmente lejos de sus hogares.
Seis jóvenes iniciaron el camino
La historia comenzó con un grupo de seis estudiantes que viajaron a Siuna con el respaldo inicial del Gobierno Territorial Indígena de Alto Wangky y Bocay, liderado por Primitivo Centeno.
Durante el primer año, los jóvenes ingresaron como becados y contaron con alojamiento y alimentación en las residencias estudiantiles universitarias, condiciones que les permitieron concentrarse en su formación académica.
Sin embargo, posteriormente el programa fue reestructurado bajo el modelo de Universidad en el Campo (UNICAM). Con el cambio, el beneficio pasó a ser un estipendio económico que los estudiantes recibieron únicamente durante dos meses.
La pérdida del alojamiento y del comedor institucional significó que los jóvenes tuvieran que asumir directamente los gastos de alquiler, alimentación y demás necesidades de su permanencia en Siuna.
Las dificultades redujeron el grupo a dos estudiantes
A las dificultades económicas se sumó otro desafío: la barrera del idioma en una formación universitaria exigente.
La combinación de factores económicos, académicos e interculturales provocó que cuatro de los seis estudiantes desistieran de continuar sus estudios. Betson y Kary, sin embargo, decidieron mantenerse firmes en el objetivo que los había llevado hasta Siuna.
Para ambos, convertirse en profesionales de la Medicina representa también la posibilidad de regresar a sus comunidades y aportar al bienestar de las familias indígenas de una de las zonas más alejadas del Caribe nicaragüense.
Kary combina la Medicina con la barbería
Para poder continuar sus estudios, Kary Weingner López Fedrick, quien es el mayor de tres hermanos, ha tenido que recurrir al esfuerzo familiar y a su propio emprendimiento.
En Siuna trabaja como barbero a domicilio, actividad que realiza para obtener ingresos y cubrir los gastos de hospedaje y alimentación mientras continúa con su formación universitaria.
El joven ha logrado adaptarse al ritmo académico y mantiene un destacado rendimiento en sus estudios, pese a las dificultades que ha enfrentado desde su llegada al municipio.
Entre el hospital y la barbería
Actualmente, Kary forma parte del grupo de estudiantes de Medicina que desarrolla sus prácticas profesionales en el Hospital Carlos Centeno de Siuna.
Su rutina combina las exigencias de la formación médica con las jornadas de barbería, una actividad que le permite generar los recursos necesarios para continuar viviendo y estudiando lejos de su comunidad.
La historia de Betson y Kary refleja los desafíos que enfrentan jóvenes indígenas que deben trasladarse desde territorios alejados para acceder a la educación superior, pero también muestra su perseverancia, capacidad de adaptación y compromiso con sus comunidades de origen.
Su meta permanece intacta: convertirse en médicos y regresar a sus pueblos para contribuir a mejorar el acceso a los servicios de salud de las familias del Alto Wangky, Bocay y otras comunidades alejadas del Caribe nicaragüense.

