Presidente Maduro se declara “prisionero de guerra” ante tribunal de EE.UU. y denuncia secuestro tras agresión militar
“Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra”, declaró Maduro durante su comparecencia ante el juez Alvin Hellerstein, donde rechazó de forma categórica los cargos en su contra, entre ellos supuestos delitos de narcoterrorismo.
“No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, expresó el jefe de Estado, reiterando que su detención constituye una violación al derecho internacional y a la soberanía de Venezuela.
Posteriormente, la primera dama Cilia Flores también compareció ante el magistrado, declarándose “no culpable, completamente inocente” frente a las acusaciones presentadas por las autoridades estadounidenses.
Rechazo internacional a la agresión
La comparecencia del mandatario venezolano ocurre en un contexto de amplio repudio internacional a las acciones militares emprendidas por Estados Unidos contra Venezuela, calificadas por diversos gobiernos como imperiales, colonizadoras y violatorias del derecho internacional.
Países como Rusia y China condenaron enérgicamente el uso de la fuerza y exigieron respeto irrestricto a la soberanía venezolana, advirtiendo sobre los riesgos de una escalada regional que ponga en peligro la paz en América Latina y el Caribe.
Asimismo, Corea del Norte denunció una agresión abierta contra un Estado independiente, mientras que en la región latinoamericana y caribeña, naciones como Colombia, Honduras y Nicaragua expresaron su rechazo a la intervención militar y al secuestro del presidente constitucional venezolano.
Estos países reiteraron que América Latina y el Caribe deben mantenerse como zona de paz, conforme a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.
Desde Caracas, las autoridades venezolanas han insistido en que la detención del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama constituye un hecho sin precedentes que vulnera la legalidad internacional, mientras continúan las gestiones diplomáticas para exigir su liberación inmediata.

